Una
nueva alternativa para la prevención
del Cáncer de Cuello de Útero
¿Qué
es el cáncer de cuello de útero
y cual es su relevancia?
Es un tumor maligno
que afecta la parte inferior del útero.
Esta enfermedad
afecta a casi medio millón
de mujeres en el mundo cada año
y por él mueren más
de 700 mujeres al día, es decir
aproximadamente una muerte cada dos
minutos.
En Argentina se
presentan alrededor de 5000 casos
nuevos por año y casi 2000
mujeres mueren por este motivo, es
decir unas 6 mujeres al día.
Este es el segundo
cáncer más frecuente
en mujeres de Argentina después
del cáncer de mama.
¿Cuál
es su causa?
La causa principal
es la infección por virus HPV
(Papiloma Virus Humano), en asociación
con diversos co-factores como el tabaco
y distintos grados de déficit
inmunitario entre otros.
Existen más
de 100 tipos de HPV, de los cuales
unos 40 pueden afectar la piel y mucosas.
A su vez hay tipos de alto o bajo
riesgo según su potencial oncogénico,
es decir su capacidad de transformar
células normales en cancerosas.
Los tipos oncogénicos
16 y 18 son responsables de casi el
70% de los casos de cáncer
de cuello de útero y junto
al 31 y 45 suman el 82% de los casos.
Los HPVs oncogénicos
son trasmitidos fundamentalmente por
contacto sexual. Sin embargo, no es
indispensable una relación
sexual completa para el contagio,
ya que puede haber transmisión
del virus a través del simple
contacto íntimo, piel a piel.
¿Es
común este tipo de infección?
El HPV es la infección
genital viral más común
en la actualidad y es altamente contagioso.
El riesgo de contraerlo comienza desde
el inicio de la vida sexual.
Se estima que 50
a 80% de los hombres y mujeres sexualmente
activos van a tener contacto con este
virus a lo largo de la vida. No obstante
la mayoría de estas infecciones
son transitorias y en general pasan
desapercibidas. Sólo un pequeño
porcentaje de ellas va a derivar en
cáncer años después,
dependiendo del tipo viral y otros
factores.
¿Cómo
puede prevenirse el cáncer
de cuello de útero?
Hasta hace poco se
contaba solamente con la “prevención
secundaria”, es decir, el diagnóstico
precoz de células anormales
en el cuello uterino comúnmente
llamadas “displasias de cuello”,
a través del examen ginecológico
periódico, fundamentalmente
el test de Papanicolaou, que sigue
siendo insustituible.
Hoy existen también
las vacunas contra el HPV, lo que
se denomina “prevención
primaria”, ya que apunta a impedir
que la enfermedad y sus consecuencias
ocurran en la persona que la recibe.
Las vacunas protegen contra los tipos
oncogénicos más comunes
de HPV, que causan más del
80% de los cánceres de cuello.
¿ Cómo se aplica la
vacuna ?
Se administran tres
inyecciones en el hombro con el siguiente
esquema: dosis inicial, 1 mes y 6
meses, siendo importante recibir las
tres para contar con la mejor protección.
Las vacunas son
más eficaces si se colocan
antes de que la mujer vaya a tener
su primer contacto sexual, cuando
podría estar expuesta al HPV.
A la fecha se han distribuido en el
mundo millones de dosis, cuentan con
el aval de la O.M.S. (Organización
Mundial de la Salud) y han sido probadas
en mujeres entre los 10 y 45 años.
Se pueden vacunar
niñas a partir de los 10 años,
pero se recomienda en particular su
aplicación entre los 14 y 26
años, preferentemente sin relaciones
sexuales previas, dado que éste
sería el grupo de mayor riesgo
de contraer la infección viral
por primera vez.
En general son bien
toleradas, y los efectos adversos
más comunes son leves y transitorios,
como cefalea, reacciones en el sitio
de inyección (hombro), dolores
musculares y decaimiento.
Al presente se ha demostrado protección
sostenida por al menos 5 años
desde su aplicación, que podría
mantenerse por unos 20 años.
La vacuna contra
el HPV es hoy por hoy una opción
válida, y no la única
forma de prevención del cáncer
de cuello uterino como fue señalado.
Su aplicación es una elección
de la mujer debidamente asesorada
por su médico de cabecera.
El examen ginecológico
de rutina, en especial el test de
Papanicolaou, debe efectuarse regularmente
en toda mujer, aún vacunada,
comenzando a los 18 años, o
antes si se han tenido relaciones
sexuales.
Dr. Fabián
Gómez Balangione
Servicio de Ginecología y Obstetricia
del Hospital Privado
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