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La diabetes es
un problema que afecta aproximadamente al 6% de
la población. En la Argentina, se calcula
que existen aproximadamente unos 2 millones de
diabéticos, de los cuales aproximadamente
un 5% son insulino-dependientes (unas 100.000
personas).
Las complicaciones
de la diabetes incluyen retinopatía, nefropatía
y neuropatía. Estas complicaciones se dan
particularmente en el caso de la DMID (Diabetes
Mellitus Insulino Dependiente), comenzando generalmente
dentro de los 15-20 años posteriores al
diagnóstico.
La diabetes
es la principal causa de ceguera en adultos, la
causa número uno de amputaciones e impotencia
sexual, y es una de las principales enfermedades
crónicas de la niñez.
Un 35% de los
pacientes con DMID desarrollan nefropatía,
siendo la diabetes la principal causa de nefropatía
en pacientes en diálisis en el occidente.
Es, también, el principal diagnóstico
entre los pacientes adultos en lista de espera
para trasplante renal. La incidencia de diabetes
prácticamente se duplica anualmente como
causa de nefropatía terminal entre los
pacientes en diálisis.
Hasta principios
de los ’80, las alternativas para este tipo
de pacientes eran dieta, ejercicio e insulina
exógena.
Hoy contamos
con una opción poco conocida incluso entre
los profesionales de la medicina. Se trata del
trasplante renopancreático, un procedimiento
de elección para los diabéticos
en diálisis en el Primer Mundo.
Sin embargo,
en Argentina todavía este tratamiento no
es considerado como una opción terapéutica
rutinaria en este grupo de pacientes.
¿Cuáles
son las indicaciones del trasplante renopancreático?
Todo paciente con diabetes tipo I en diálisis
es candidato a este procedimiento salvo que exista
alguna contraindicación. Está ampliamente
probado que el trasplante renopancreático
ofrece una sobrevida al paciente que duplica la
del trasplante renal aislado, principalmente debido
a que prolonga la sobrevida del graft renal (debido
a que lo “protege” de las hiperglucemias).
Además, es el tratamiento más eficiente
para producir un estado de euglucemia (o de control
glucémico normal) en el diabético
en diálisis, con el consecuente frenado
(o incluso, regresión a largo plazo) de
las complicaciones secundarias de la diabetes,
y la significativa mejora en la calidad de vida.
Está creciendo también en el mundo
la indicación del trasplante renopancreático
en un grupo seleccionado de diabéticos
tipo 2 en diálisis, con resultados equivalentes
a los obtenidos con el trasplante en diabéticos
tipo 1. De hecho, alrededor de un 5 al 7% de todos
los pacientes transplantados de páncreas
en el mundo son diabéticos tipo 2 (www.iptr.umn.edu).
¿Cuáles
son las contraindicaciones para este trasplante?
Un equipo multidisciplinario compuesto por cirujanos
de trasplante, nefrólogos, diabetólogos,
asistentes sociales y psicólogos realizará
la evaluación pre-trasplante y decidirá
la colocación del paciente en lista de
espera. Fundamentalmente la enfermedad coronaria
y/o vascular periférica sintomática
(vasos ilíacos y femorales) activas son
contraindicaciones para el trasplante. La edad
es un contraindicación relativa, pero en
general se consideran los 50 años de edad
el límite. Otras variables a considerar
son la presencia de obesidad (Índice de
masa muscular mayor a 30), el adecuado soporte
social y económico, ausencia de enfermedades
malignas activas o en período de recidiva,
presencia de enfermedades hepáticas crónicas,
ausencia de infecciones activas y ausencia de
problemas psicológicos significativos.
¿Cuáles
son los beneficios del trasplante renopancreático
comparado con el trasplante renal cadavérico
o de donante vivo aislado?
Ya se dijo que el trasplante renopancreático
ha probado prolongar la sobrevida del graft renal
y del paciente comparado con el trasplante renal
aislado de donante cadavérico. También,
si bien la información médica es
no controlada en este sentido, el trasplante renopancreático
proporciona una mejor calidad de vida comparado
con el trasplante renal de donante cadavérico.
Respecto del trasplante renal donante vivo, éste
tiene la gran ventaja de sacar al paciente de
diálisis rápidamente, tratamiento
(este último) que produce una morbimortalidad
cuatro veces superior en este grupo de pacientes
en lista de espera comparado con otros con diferente
etiología de su insuficiencia renal. Esto,
combinado con los mejores resultados de este tipo
de trasplante renal comparado con el de donante
cadavérico, produce un efecto en la sobrevida
del paciente comparable al del trasplante renopancreático.
Finalmente, en la Argentina contamos actualmente
con una ventaja adicional, la cual es que dado
que la cantidad de pacientes en lista de espera
para trasplante renopancreático es tan
reducida, los tiempos de espera en la misma rara
vez superan los 6 meses, lo cual aproxima a este
tipo de trasplante al de riñón con
donante vivo en cuanto a tiempo de espera y supera
ampliamente al del trasplante de riñón
aislado con donante cadavérico.
Adicionalmente, el trasplante renopancreático
ha probado ser el tratamiento que más eficientemente
y durante más tiempo mantiene un estado
de euglucemia fisiológica en el receptor
desde el momento mismo en que se revasculariza
el órgano durante la cirugía y hasta
13 años luego del trasplante (y es de esperar
que este número aumente a medida que el
seguimiento de los pacientes transplantados en
las últimas dos décadas continúe).
Esto trae como consecuencia un detenimiento en
la progresión de las complicaciones secundarias
de la diabetes, y aún una regresión
de las mismas en trasplantes renopancreáticos
funcionantes por períodos prolongados de
tiempo (7 años o más).
¿Qué
resultados se han obtenido con este tratamiento?
Los últimos datos expresados por el Registro
Internacional de Trasplante de Páncreas
(IPTR, por sus siglas en inglés) muestran
sobrevidas del graft pancreático que superan
el 80% a los 3 años, y sobrevidas del paciente
de alrededor del 90% en un igual período
de tiempo.
¿Existen
otros tipos de trasplante pancreático además
del renopancreático?
Además del trasplante renopancreático,
existen los siguientes tipos de trasplante de
páncreas con las siguientes indicaciones:
•
Trasplante de Páncreas Post-renal:
Es el trasplante de páncreas como órgano
aislado en un paciente que ya ha recibido previamente
un trasplante renal (más frecuentemente
de donante vivo o cadavérico)
•
Trasplante de páncreas aislado:
Este tipo de trasplante es el menos frecuentemente
realizado, y está destinado a pacientes
con DMID que tienen una función renal buena
(con un clearance de creatinina generalmente >
60 mL/minuto), pero que tiene una diabetes muy
lábil o descontrolada a pesar de seguir
un tratamiento estricto, y/o en pacientes con
complicaciones diabéticas secundarias severas
o con un rápido empeoramiento de las mismas.
¿A
qué se debe la baja indicación de
esta tipo de trasplantes en nuestro país,
pese a sus claras ventajas?
Esto probablemente se deba al desconocimiento
por parte de los médicos que tratan a los
potenciales receptores de este trasplante (principalmente
nefrólogos y diabetólogos) de la
disponibilidad de esta opción terapéutica
en nuestro medio local, o que probablemente consideren
que es un tratamiento con una elevada morbimortalidad,
concepto que quedó en la conciencia de
los médicos a partir de los no tan buenos
resultados alcanzados con este trasplante hasta
la década pasada. Es importante destacar
que ya se han realizado en el mundo más
de 25.000 trasplantes de páncreas, y que
su indicación ha crecido sobre todo a partir
de principios de la década de los ’90,
con los mejorados resultados obtenidos de la mano
de importantes avances en materia de inmunosupresión
y técnica quirúrgica.
Finalmente, este tipo de trasplante requiere una
selección del potencial receptor más
exigente comparado con un candidato a trasplante
renal aislado, lo cual genera que el número
final de candidatos firmes a trasplante renopancreático
sea más limitado.
¿Cuál
es el lugar del trasplante de islotes de células
Beta en el contexto del trasplante de pancreas?
El trasplante de islotes de células pancreáticas
es un tratamiento considerado aún en fase
experimental en EE.UU. y Europa. Consiste en aislar
los islotes de células beta del páncreas
(una pequeñísima porción
del páncreas que produce la insulina),
e inyectarlo en el receptor con el fin de que
estas células se implanten (fundamentalmente
en el hígado) y cumplan la función
de secretar insulina.
El problema es que se necesitan varios páncreas
para juntar un volumen o cantidad significativo
de células para que el tratamiento sea
efectivo. Y si bien se ha progresado mucho en
materia de resultados con este tipo de trasplante,
el de páncreas es todavía el tratamiento
más efectivo a largo plazo. Además,
par los trasplantes de islotes es necesario el
montaje de un costoso laboratorio, con empleo
de complejas y onerosas técnicas por personal
altamente entrenado para la realización
del trasplante de islotes pancreáticos,
mientras que el trasplante de páncreas
es realizable en cualquier centro de trasplantes
con cirujanos entrenados en el procedimiento y
en el manejo postoperatorio.
La principal indicación de este tipo de
trasplante es quizás en pacientes con una
adecuada función renal y con una diabetes
muy lábil o descontrolada a pesar de seguir
un tratamiento estricto, y/o en pacientes con
complicaciones diabéticas secundarias severas
o con un rápido empeoramiento de las mismas,
que de otra manera serían candidatos a
trasplante de páncreas aislado.
¿Qué
complicaciones pueden surgir en el trasplante
renopancreático y con qué frecuencia?
La complicación más temida es la
trombosis aguda del páncreas, cuya causa
es desconocida. No obstante, existen factores
(algunos de ellos bien conocidos) del donante,
el receptor, el órgano y el procedimiento
del implante que pueden contribuir a que esto
suceda. Se da en aproximadamente un 5 al 10% de
los casos, generalmente dentro de las primeras
24 hs post-trasplante, y no existe un tratamiento
para la misma, excepto la resección del
órgano completo. Es por eso que se hace
mucho énfasis en el dosaje frecuente de
glucemias durante el período postoperatorio
inmediato, para detectar la presencia de esta
complicación lo antes posible. Cuando ésta
es detectada tempranamente, la resección
de la glándula pancreática no trae
consecuencias para el riñón transplantado,
el cual continúa funcionando normalmente.
Las infecciones intraabdominales o fístulas
son bastante raras (1% al 3%).
El rechazo agudo se presenta en aproximadamente
un 20% al 30% de los casos durante el primer año
post-trasplante y es tratado en forma exitosa
en más de un 90% de los casos. Y aquí
está una de las grandes ventajas del trasplante
combinado de riñón y páncreas:
como el rechazo agudo afecta por igual a los dos
órganos, éste se manifiesta generalmente
en forma temprana con un ascenso en la creatinina
plasmática, antes de que afecte al páncreas
al punto de deteriorar severamente su función
endócrina. Esto trae como consecuencia
la posibilidad de tratar el rechazo agudo tempranamente,
lo cual se traduce en términos favorables
en la sobrevida del páncreas. Esta ventaja
en cuanto a diagnóstico precoz del rechazo
agudo no existe para los trasplantes de páncreas
después de riñón o de éste
órgano aislado, y la desventaja relativa
que tienen en este sentido estos tipos de trasplante
se compensa parcialmente realizando una inmunosupresión
inicial más “pesada” (o más
importante).
Yo
soy diabético tipo I, pero mis riñones
no funcionan bien. Qué opciones terapéuticas
tengo además de la insulino-terapia exógena?
Esta pregunta es posiblemente la más frecuente
por parte de diabéticos tipo 1 a quienes
se les ha diagnosticado la enfermedad hace poco
tiempo, o que no presentan aún complicaciones
severas de su diabetes, pero sí les gustaría
prevenirlas de alguna forma, además de
mejorar su calidad de vida.
Como habíamos explicado anteriormente,
existe una opción que es el trasplante
de páncreas aislado (sin trasplante de
riñón asociado). Si bien es el tipo
que menos se indica habitualmente, su indicación
ha crecido en los últimos años como
una opción viable y exitosa en el tratamiento
de la diabetes juvenil. Sucede que, a diferencia
del trasplante doble de páncreas y riñón,
aún no hay un volumen de información
médica importante que haya probado la ventaja
de realizarse ese trasplante versus sólo
permanecer con tratamiento con insulina exógena
(si bien, como ya se explicó, hay abundantes
pruebas de que la regulación fisiológica
de la glucemia que produce un trasplante de páncreas
es superior al precario control de la misma producido
por el más estricto tratamiento con insulina
y dieta).
Lo importante a tener en cuenta es que el trasplante
de páncreas es un procedimiento quirúrgico
con sus riesgos, y que además el paciente
necesitará consumir drogas inmunosupresoras
por el resto de su vida, lo cual también
implica riesgos. Del balance entre los riesgos
que implica el trasplante y los riesgos de continuar
con la insulino-terapia solamente es que surge
la indicación o no del trasplante.
¿Cuenta
el Hospital Privado con experiencia en este tipo
de trasplantes?
Se han realizado ya cuatro trasplantes renopancreáticos
en el Hospital Privado entre los años 2003
y 2004, y se continúan evaluando pacientes
candidatos a trasplante tanto renopancreático
como pancreático en este momento.
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