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La gripe
o influenza es una enfermedad respiratoria
aguda causada por la infección del virus
influenza, que aparece en brotes de gravedad variable
en los meses de invierno. Se destaca por la naturaleza
epidémica de la enfermedad y su
mortalidad, producida principalmente
por sus complicaciones pulmonares.
Los virus influenza
o de la gripe tienen tres géneros:
tipo A, tipo B y tipo C, y se caracterizan
por los cambios frecuentes en su estructura,
con una frecuencia entre 1 a 3 años, que
conduce a la infección por variantes para
las que puede presentarse escasa o ninguna resistencia
a la población.
Una epidemia
es un brote de gripe confinado a una región
(ciudad o país), comienza en forma brusca
y dura alrededor de 6 semanas.
Afecta entre el 10 al 20% de esa población
y en algunos grupos entre el 40 al 50%.
Surge en los
meses fríos (generalmente
entre mayo a septiembre), casi todos los años.
Cuando aparece un virus nuevo, para el que la
población no posee inmunidad, las epidemias
afectan varios países, es decir, se produce
una pandemia. Excepto en los
últimos 25 años, estas pandemias
han ocurrido cada 10 a 15 años, en el último
siglo.
La primera indicación
de actividad de la gripe en una población
es el aumento en el número de consultas
por enfermedades respiratorias febriles en los
niños, seguido por un incremento en las
consultas por enfermedades tipo gripe en adultos,
luego se elevan las admisiones hospitalarias de
pacientes con neumonía y exacerbaciones
de enfermedades pulmonares y cardiovasculares
crónicas. Se registran incrementos en el
ausentismo laboral y escolar. Y finalmente aumenta
la mortalidad por neumonía y gripe en la
población.
El virus se transmite
por las secreciones respiratorias al toser,
estornudar o hablar principalmente, de
una persona infectada a otra susceptible.
La gripe se caracteriza
por un comienzo abrupto, luego
de un período de incubación de 24-48
hs., con fiebre entre 38° a 41°
C, sensación de escalofríos,
cefaleas, dolores musculares, malestar general,
disminución del apetito, dolores retro-oculares,
lagrimeos y ardor ocular. A medida que
los síntomas sistémicos disminuyen,
se vuelven más evidentes los síntomas
respiratorios: tos seca, secreción nasal,
obstrucción nasal y dolor de garganta.
El cuadro clínico en general mejora dentro
de los 7 días de su comienzo.
Las complicaciones
de la gripe ocurren más frecuentemente
en personas mayores, y en aquellas con enfermedades
pulmonares crónicas, cardiovasculares crónicas,
diabetes mellitus, insuficiencia renal, hemoglobinopatías
e inmunosupresión. Las principales son:
neumonía viral, neumonía bacteriana,
exacerbación aguda de bronquitis crónica
y asma, síndrome de Reye y descompensación
cardíaca.
Un tema muy importante
para luchar contra la gripe es la prevención
con vacuna.
Se recomienda su aplicación todos
los años, durante el otoño,
en los siguientes grupos:
• Personas mayores de 50 años.
• Residentes en asilos y otros centros de
asistencia crónica que albergan personas
de cualquier edad con trastornos médicos
crónicos .
• Pacientes de cualquier edad con enfermedad
pulmonar crónica (incluidos asmáticos)
o cardiovascular crónica.
• Pacientes con diabetes mellitus, insuficiencia
renal, hemoglobinopatías, enfermedad metabólica
crónico o inmunosupresión (incluyendo
infección por HIV).
• Mujeres embarazadas que cursarán
el 2do y el 3er trimestre del embarazo durante
los meses de invierno.
• Niños entre 6 meses y 18 años
que estén recibiendo tratamiento prolongado
con aspirina.
Entre las personas que deben recibir vacunación
para reducir la probabilidad de transmisión
a grupos de alto riesgo, se incluyen:
• Médicos, enfermeras y otros miembros
del personal de hospitales y centros de asistencia
ambulatoria
• Empleados de asilos y centros de asistencia
crónica que tienen contacto con pacientes
o residentes
• Miembros de los hogares (incluidos los
niños) de personas en grupos de alto riesgo.
La única contraindicación para la
vacunación es la hipersensibilidad a los
huevos de gallina.
La vacunación
alcanza un índice de protección
de un 50 a un 80% de padecer la gripe, reduce
las hospitalizaciones por neumonía o gripe
en más del 50%, reduce la mortalidad por
las complicaciones de la gripe alrededor del 70%
y el ausentismo laboral aproximadamente un 50%.
Cerca de un 25%
de los adultos presentan dolor o enrojecimiento
en el sitio de punción de la vacuna por
1 o 2 días, y en un 5% presentan fiebre
y malestar general que duran alrededor de 24 horas.
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