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El tabaquismo
es la principal causa de muerte que podría
ser prevenida en el mundo.
Los fumadores tienen aproximadamente tres veces
más riesgo de padecer un infarto de miocardio
o un accidente cerebro vascular.
Además
se incrementa 14 veces el riesgo de padecer cáncer
de pulmón y unas cuatro veces el de padecer
cáncer de vejiga. Es también la
causa principal de enfisema pulmonar, una enfermedad
que produce pérdida progresiva de la capacidad
respiratoria.
La mitad de los
fumadores mueren precozmente por enfermedades
relacionadas con el cigarrillo.
Preguntas
frecuentes
•¿Porqué
dejar de fumar, además de las razones médicas?
Porque un fumador afecta con su hábito
la calidad del aire de niños y adultos,
personas sanas y enfermas, que tienen derecho
a respirar en una atmósfera libre de nicotina
y de los demás tóxicos presentes
en el humo del cigarrillo. Un fumador no es una
industria ni un vehículo, sino una persona
individual con la capacidad de comprender la responsabilidad
que tiene sobre su propia vida y la de quienes
lo rodean. Por supuesto, el fumador también
tiene derecho a continuar con su hábito
si así lo desea, pero siempre que su libertad
no moleste los derechos de los demás.
•¿Fumar
es un hábito o una adicción?
Fumar no sólo es “un hábito”,
es también es una adicción, ya que
el hecho de fumar tabaco cumple con todos los
criterios que la definen: existencia de tolerancia,
dependencia, síndrome de abstinencia en
ausencia de la sustancia, comportamiento compulsivo,
etc.
La principal responsable de todo esto es la nicotina,
sustancia con un gran poder de adicción,
similar al de otras drogas como la heroína
o cocaína.
De todas maneras, cuando hablamos de dependencia
del tabaco hemos de hacerlo en un sentido mucho
más amplio y distinguir entre tres tipos
de dependencia íntimamente relacionados
entre sí:
- Dependencia física:
Es la provocada por la nicotina y la responsable
del síndrome de abstinencia. Puede determinarse
el grado de la misma mediante el Test de Fargeström
(es un cuestionario)
-Dependencia
psicológica: Es la que se
fundamenta en procesos de condicionamiento, propios
de cada fumador, por los que durante años
el tabaco es el “amigo” que lo ha
acompañado inseparablemente en unas circunstancias
y situaciones determinadas, de tal manera que
no sabe vivirlas sin su “compañía”.
(después de las comidas, leyendo, esperando
el ómnibus, etc.)
-Dependencia social:
Se basa en la aceptación social del tabaquismo
y en las presiones ambientales que incitan al
consumo de tabaco: publicidad, presión
del grupo en adolescentes, imagen de seguridad
y de dominio de la situación, acontecimientos
sociales, etc.
•¿Cómo
dejar de fumar?
Dejar de fumar no es un hecho
puntual o aislado; dejar de fumar es un proceso,
en el que pueden distinguirse una serie de fases
o etapas sucesivas, que es conveniente saber reconocer,
para orientarnos en la clase de ayuda que precisa
cada fumador para abandonar el tabaco.
Estas etapas
son:
A-
Fase de precontemplación:
En esta primera fase el fumador no se ha planteado
todavía dejar de fumar, no encuentra motivo
alguno para hacerlo. Fuma y se siente bien por
ello (le da confianza, le ayuda en su trabajo,
etc.) y no nota aún ninguno de los efectos
negativos derivados de fumar.
B-
Fase de planteamiento o de contemplación:
En el inicio de esta etapa más avanzada
del proceso de cambio, el fumador se plantea,
aunque tímidamente, la posibilidad de tener
que dejar de fumar porque reconoce y asume que
se está dañando, que el tabaco tiene
consecuencias negativas para la salud.
C- Fase
de acción:
En esta fase del proceso, ya no sólo se
plantea dejar de fumar, sino que pasa a la acción
y decide dejar de fumar, asumiendo lo que implica.
Nos encontramos pues ante un sujeto que presenta
además del cambio de actitud, un cambio
en la conducta frente al consumo de tabaco (deja
de fumar).
Generalmente a lo largo de esta fase se producen
varios intentos para lograr el abandono, con las
recaídas subsiguientes, antes de conseguir
pasar a la siguiente y última etapa.
D-
Fase de consolidación o mantenimiento:
Aquí se encuentran aquellos fumadores que
llevan más de 6 meses de abstinencia. El
fumador se siente ya ex-fumador, y se mantiene
sin fumar.
Generalmente recién a los 12 meses de abstinencia
se considera que un sujeto es ex-fumador.
E-
Fase de recaída:
Evidentemente esta etapa no siempre se da, aunque
como en toda drogadicción es bastante frecuente.
De todos modos, el fumador que recae no vuelve
a la primera de las fases del proceso (de cambio
o de acción). Suele haber una gran pérdida
de la autoestima y pasan a la fase B, de planteamiento
o de contemplación.

•¿En
qué consiste la ayuda profesional?
Un profesional de la salud puede
ayudar para:
1. Realizar un período de adaptación
para disminuir la adicción a la nicotina
(desintoxicación).
2. Conocer por qué se fuma. Los motivos
para fumar son diferentes para cada tabaquista.
Conocerlos ayudará a abandonar el hábito
de modo más fácil.
3. Prepararlo al fumador para el día en
que va a dejar de fumar. El hábito de fumar
es una conducta adquirida y así como aprendió
a fumar debe aprender a no fumar más.
4. Utilizar medicación transdérmica
(a través de la piel), o chicles de nicotina
o bupropión vía oral, con el objetivo
de evitar los síntomas de abstinencia a
la nicotina en el momento en que se deje efectivamente
de fumar.
Recomendaciones
para paliar el síndrome de abstinencia
de la nicotina
| Síntomas |
Recomendaciones |
| Deseo
muy fuerte de fumar |
Respirar
profundamente e intentar otras técnicas
de relajación. Beber agua o jugos.
Masticar chicle sin azúcar o comer
algo bajo en calorías. Pensar que este
deseo será cada vez menos intenso y
frecuente. |
| Insomnio |
Evitar el café
y las bebidas con cafeína. Tomar infusiones.
Hacer más ejercicio. Intentar técnicas
de relajación. |
| Estreñimiento |
Dieta rica en fibra.
Beber mucho agua |
| Nerviosismo |
Caminar, tomar un
baño. Técnicas de relajación.
Evitar el café y las bebidas con cafeína. |
| Hambre |
Beber mucha agua
y jugos que no engorden. Controlar la ingesta
de azúcar refinado y de alimentos ricos
en calorías. |
| Astenia |
Aumentar las horas
de sueño y descanso |
Mitos
y miedos a la hora de pensar o no en dejar de
fumar
•Uno o dos cigarrillos
no hacen mal a nadie...
No es cierto, un estudio hecho con enfermeras
en Estados Unidos demostró que solo uno
a cuatro cigarrillos por día duplican el
riesgo de infarto de miocardio.
•Si
uno fumó por mucho tiempo de nada sirve
dejar ahora...
Falso también, los estudios médicos
señalan que al dejar de fumar se reducen
significativamente los riesgos, a pesar de llevar
mucho tiempo como fumador.
•Yo
no dejo de fumar porque me ayuda a no engordar...
Si hablamos de alimentación equilibrada
es bueno recordar que el cigarrillo disminuye
la calidad de los nutrientes que se absorben en
el intestino y esto es también perjudicial
para la salud.
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