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¿En qué circunstancias debo consultar al médico?
Consulte a su médico transplantólogo por cualquier duda que tuviera acerca de los medicamentos o si padeciera cualquier efecto adverso por la medicación. Adicionalmente, diariamente debería realizar en forma rutinaria al menos una vez al día (generalmente por la mañana), y luego anotar en un cuaderno, las siguientes tareas:
• Pesarse en la mañana luego de habre orinado y antes de desayunar.
• Tomarse la presión sanguínea y el pulso. Este último se puede tomar en la muñeca (arteria radial) o en el cuello (arteria carótida).
• Tomarse la temperatura axilar (o cuando se sienta afiebrado). No tome o coma nada hasta 10 minutos antes de tomarse la temperatura debido a que esto puede alterar la medición.
Su cuaderno de anotaciones debería ser llevado a cada visita al médico transplantólogo. Información adicional para anotar en su cuaderno:
• Niveles sanguíneos de los medicamentos inmunosupresores
• Niveles de creatinina
• Recuento de glóbulos blancos
• Medicamentos que está tomando actualmente, en qué dosis y horarios
También, es muy útil anotar preguntas o comentarios para discutirlos durante la consulta. Es una buena idea traer su aparato para medir la presión sanguínea a la consulta de vez en cuando (cada 3 a 6 meses), de forma tal de comparar las mediciones con el del consultorio del hospital (es frecuente que, principalmente los aparatos con mecanismo neumático, se descalibren con el uso frecuente).
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¿Cuán frecuentemente deberé visitar al médico luego del trasplante?
Es importante recordar que siempre que concurra al hospital durante al menos los primeros tres meses post-transplante, lo haga con una mascarilla de uso médico (barbijo o bozal). Esto es debido a que durante este período de tiempo usted estará pasando por el momento de máxima inmunosupresión y será más es susceptible de infecciones, las cuales abundan en cualquier centro médico, y además existe el máximo riesgo de sufrir un rechazo de los órganos trasplantados. El esquema de visitas al médico luego del alta generalmente (aunque no siempre) será como sigue a continuación:
Período post-trasplante
(luego del alta) |
Frecuencia de visitas |
Primeras 2 semanas |
2 veces por semana |
2 semanas a 2 meses |
1 vez por semana |
2 meses a 4 meses |
1 vez cada 2 semanas (2 veces al mes) |
4 meses y más |
1 vez al mes, luego bimestral o trimestralmente |
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¿Qué hay de las visitas sociales en mi hogar? ¿Y de las mascotas?
En general, y sobre todo durante los primeros tres meses post-transplante, no se recomiendan las visitas sociales en el hogar, salvo excepciones. Esto es debido a que, como se explicó anteriormente, este es el período post-transplante de máxima inmunosupresión y por lo tanto existe una especial susceptibilidad a adquirir infecciones. De recibir visitas, asegurarse que éstas no estén cursando ninguna infección activa (especialmente de tipo respiratorio). De todas formas, durante este período post-transplante, se recomienda el uso de barbijo por parte de los pacientes transplantados cuando deban recibir una visita.
Si alguna de las personas que conviven con el paciente estuvieran cursando una infección respiratoria, se recomienda el permanente uso de barbijo por parte de esta persona y del paciente transplantado hasta que la infección haya cedido completamente.
Asimismo, se recomienda lavarse las manos con frecuencia, especialmente cada vez que se haya utilizado el baño, el cual debe estar siempre aseado, al igual que el resto del hogar. No es necesaria la utilización de un baño especialmente para el receptor del transplante. Tampoco es necesaria la “esterilización” de la vajilla o el lavado más frecuente de la ropa de cama o de uso diario. Otra vez, siempre es recomendable un grado de limpieza razonable del hogar.
Respecto de las mascotas, en el caso de perros y gatos, tratar de estar lo menos posible en contacto, y siempre lavarse las manos luego de cada contacto. Mantener a los animales siempre vacunados y desparasitados según corresponda.
Generalmente se recomienda no salir del hogar (excepto lo estrictamente necesario, como por ejemplo para asistir al control médico) durante el primer mes post-transplante. De salir del hogar, se recomienda utilizar barbijo durante los primeros tres meses post-transplante. Más allá de este período de tiempo, se recomienda utilizar barbijo solamente si se está obligado a salir del hogar y hay presencia de mucho polvo suspendido en el aire.
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¿Qué es el rechazo agudo? ¿Cuáles son sus síntomas?
Cada persona tiene una marca genética que la hace única (o al menos altamente improbable de ser repetida), y el sistema inmunológico está diseñado para reconocer incompatibilidades entre estas diferentes marcas o códigos genéticos. Es por eso que los órganos (o cualquier tejido) transplantados son naturalmente reconocidos como extraños por el organismo receptor de los mismos, un proceso inmunológico complejo y aún bajo estudio conocido como “reconocimiento alógeno”.
La única excepción la constituyen los transplantes de tejidos entre hermanos gemelos “idénticos”, dado que éstos provienen de la división de un mismo huevo o primera célula madre del organismo (el cual a su vez proviene de un mismo ovario fecundado por un mismo espermatozoide). Cuando el organismo detecta un tejido que no pertenece a su propio cuerpo (o que no es “autógeno”), comienza una reacción inmunológica contra el mismo conocida como “rechazo”. Para evitar que esto suceda, o para hablar más exactamente, para atenuar la respuesta de rechazo (que siempre en alguna medida se da), es que se administran al receptor del transplante drogas inmunosupresoras.
Estos medicamentos no evitan que el organismo del receptor del transplante perciba que hay un tejido extraño en su propio cuerpo, sino que atenúan esta percepción y hacen que la reacción ante el “cuerpo extraño” no sea tan marcada. Esta respuesta (aunque siempre atenuada) es más marcada al comienzo de este “encuentro” entre el tejido transplantado y el receptor del mismo, para luego producirse un progresivo “acostumbramiento” o “tolerancia” del receptor hacia el tejido extraño.
Si bien es importante saber que esta progresiva tolerancia entre tejidos extraños casi nunca es 100%, aún luego de transcurrido mucho tiempo después del transplante. Es decir que en la gran mayoría de los casos es siempre necesario algún grado de inmunsupresión para mantener esta “precaria armonía” entre los tejidos extraños.
El rechazo “agudo” clínico (diferente inmunológicamente del rechazo “crónico”), es entonces una reacción del organismo receptor de un transplante hacia el tejido transplantado, la cual se instaura en forma relativamente rápida (de ahí la palabra “agudo”), es decir con el transcurrir de unos pocos días.
Si bien, como dijimos anteriormente, el rechazo se da en todos los casos de órganos transplantados, este no llega a ser tan marcado como para manifestarse clínicamente (es decir, con síntomas o alteraciones en los análisis de sangre). Es importante detectar esta reacción en forma precoz, dado que como dijimos, se instaura en forma rápida, es muy dañina para el órgano transplantado especialmente en estadíos avanzados, así como también es más difícil de tratar a medida que está más avanzado el proceso. Generalmente es asintomático en los adultos receptores de transplantes renopancreáticos, pero hay algunos parámetros clínicos de laboratorio que permiten detectarlo en forma precoz (de ahí que se realicen controles clínicos y análisis de sangre más frecuentemente al comienzo del período post-transplante). En el caso del transplante renopancreático, el parámetro de laboratorio que permite detectar más precozmente la presencia de rechazo agudo es la creatinina plasmática. Un incremento o una falta de descenso de la creatinina plasmática en el período post-transplante puede estar indicando la presencia de rechazo agudo. Sin embargo, una alteración en la creatinina plasmática NO siempre significa la presencia de rechazo agudo.
Es importante recalcar que la presencia de rechazo agudo NO significa la pérdida del órgano. Afortunadamente, y sobre todo en los casos en que se ha detectado precozmente, es tratable con medicamentos en más de un 90% de los casos, aunque generalmente en mayor o menor medida queda alguna “secuela” en los órganos rechazados que puede hacer que disminuya su “vida útil”.
La combinación de algunos de los siguientes síntomas pueden estar hablando de un rechazo agudo:
• Fiebre por encima de 38° C
• Síntomas gripales
• Incremento súbito en el peso corporal
• Dolor, aumento de temperatura, color rojizo de la piel o aumento en la turgencia de los órganos transplantados
• Edema en los tobillos
• Falta de aire
• Disminución en la producción de orina
• Aumento progresivo en las glucemias en ayunas (habitualmente los valores de glucemias en ayunas están por debajo de 110 mg/dL), o una medición aislada en ayunas por encima de 140 mg/dL
Ante cualquiera de éstos síntomas, se recomienda consultar con los médicos del equipo de transplante renopancreático.
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Mi trasplante funciona y me siento muy bien y con ganas de hacer cosas.Cuándo podré retomar mi actividad regular?¿Puedo trabajar?¿Puedo ampliar mi familia?
El objetivo final del transplante renopancreático es el de prolongar la sobrevida y el de mejorar la calidad de vida del receptor del órgano. La calidad de vida es difícil de evaluar objetivamente, pero la mayoría de los estudios médicos muestran que ésta mejora sustancialmente luego de un transplante renopancreático exitoso. Uno de los componentes de la calidad de vida es la posibilidad de desempeñar una función productiva en la sociedad.
En la mayoría de los casos de trasplantes exitosos, los pacientes pueden adquirir un estilo de vida totalmente normal, incluyendo una actividad laboral normal o adaptada a la nueva situación del transplante), actividad física normal incluyendo la práctica de algunos deportes, con algunos cuidados especiales a discutir con el equipo de trasplante renopancreático y siempre dentro de las posibilidades y limitaciones que hacen a cada paciente.
Respecto del embarazo, éste es una posibilidad, pero siempre existe un riesgo mayor en cuanto a perder el/los órgano/s transplantado/s y respecto de perder el embarazo o tener complicaciones con el mismo, incluyendo la presencia de problemas con el embrión/feto.
Por lo tanto, si bien en nuestro centro de trasplante hay experiencia en embarazo en pacientes trasplantados de renopáncreas, no es recomendable el embarazo porque puede entrañar un riesgo al órgano trasplantado, al paciente y a su progenie. No obstante, la posibilidad se adapta a cada caso en particular, y esta opción deberá ser siempre discutida previamente con el equipo de transplante.
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¿Qué hay de los controles a largo plazo ?
La principal causa de muerte luego de un transplante renopancreático es por enfermedad cardiovascular (infarto agudo de miocardio, etc.). Es por eso que es sumamente importante el controlar la aparición de hipertensión arterial (principal causa de enfermedad cardiovascular), hipercolesterolemia ( o “colesterol alto” en la sangre), hiperlipidemia (o “lípidos altos” en la sangre), etc. Para esto, es importante seguir una dieta sin exeso en sal (cloruro de sodio), y con bajo contenido en grasas y colesterol.
Además ayuda la realización en forma rutinaria de ejercicios físicos, lo cual contribuye también a controlar el exceso de peso y la obesidad, dos problemas muy comunes luego de un transplante. Respecto de esto último, siempre consultar con el médico del equipo de transplante qué tipos de ejercicios son seguros y en qué medida. Además, se deben realizar los controles que cualquier paciente que no ha sido transplantado se realizaría según corresponda, como por ejemplo en el caso de ambos sexos una colonoscopía a determinada edad, en el caso de los hombres controles de próstata y en el de mujeres mamografías y exámenes de Papanicolaou con la frecuencia indicada por el ginecólogo.
Es importante además el dejar de fumar. El tabaquismo por sí solo es la principal causa de enfermedad cardiovascular y de cáncer en el mundo. Además, está científicamente probado que disminuye la “vida útil” de los riñones transplantados a través de varios mecanismos.
Finalmente, nunca hay que perder la costumbre de notificar al equipo de transplante acerca de cualquier cambio en el hábito de vida, como en la necesidad de tomar nuevos medicamentos, la realización de algún tipo de cirugía, etc. Los médicos del equipo de transplante se convierten generalmente en los nuevos médicos de cabecera de los pacientes transplantados.
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Perdí el páncreas trasplantado, ¿tengo posibilidades de un nuevo trasplante de páncreas?
Generalmente, y dependiendo de la causa de la pérdida del páncreas transplantado y de si éste ha sido extirpado o no, existe la posibilidad de un transplante de páncreas en “reemplazo” del órgano perdido. Evidentemente de que el riesgo de perder este segundo páncreas transplantado es más elevado que el de un paciente que nunca ha recibido un transplante de páncreas previamente. No hay una respuesta general en este caso, es necesario analizar cada caso en particular.
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