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¿ Qué medicamentos tomaré luego del trasplante?
Al principio el paciente estará consumiendo muchos medicamentos, siendo tres de ellos inmunosupresores: tacrolimus o FK-506 (PROGRAF®), ácido micofenólico con cubierta gástrica (MYFORTIC®) y prednisona (METICORTÉN®). Las dosis de los medicamentos varían con el tiempo, y serán indicadas única y exclusivamente por médicos del equipo de transplante renopancreático en forma diaria.
El paciente y sus familiares más cercanos que estarán a su cuidado tendrán la oportunidad (y es muy importante que así lo hagan) de familiarizarse con los nombres de los medicamentos (principalmente los inmunosupresores) y sus respectivas dosis. Cada vez que un integrante del equipo de trasplante controle al paciente en el consultorio externo le preguntará por las medicaciones que éste está tomando y sus respectivas dosis. Descripciones de los diferentes medicamentos (como “la pastillita chiquita roja” o “el medicamento de la cajita blanca con azul) no son adecuados y pueden llevar a peligrosos malentendidos con los respectivos medicamentos.
Los inmunosupresores son drogas que disminuyen la actividad del sistema inmune, y permiten de esta manera que el órgano transplantado no sea rechazado; aunque no eliminan completamente la posibilidad de que esto suceda, simplemente la disminuyen. Es importante conocer que los inmunosupresores son medicamentos que el paciente transplantado debe consumir de por vida, sin excepción, bajo riesgo de perder el órgano transplantado debido al rechazo si así no lo hiciere.
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¿Qué efectos colaterales pueden presentar estos medicamentos?
 Si bien los grandes avances en inmunosupresión (junto con los progresos en la técnica quirúrgica) en las últimas tres décadas han permitido en gran medida los resultados de los que hoy los pacientes transplantados pueden disfrutar, estas medicaciones (como todas en general) no están exentas de efectos colaterales, a saber:
a. Susceptibilidad aumentada a padecer enfermedades infecciosas, entre ellas la más importante infección activa por citomegalovirus (más conocido como CMV), un virus que infecta muy comúnmente a las personas pero sin producir enfermedad clínicamente detectable, pero que en los inmunosuprimidos puede ser causa de enfermedad. Afortunadamente, contamos con medicamentos para prevenir dicha infección y para tratarla en forma efectiva cuando se presenta.
b. Mayor predisposición a padecer de cáncer. Si bien generalmente los tumores que afectan a los pacientes transplantados son de un bajo potencial metastásico (tumores de piel), a veces (aunque más raramente) pueden producirse tumores que afectan al sistema linfático (linfomas), o más raramente otros tipos de tumores (sarcoma de Kaposi, etc.). Aunque generalmente estos tumores son manejables a través de diferentes tratamientos (desde simplemente bajar la inmunosupresión hasta administrar fármacos específicos para el tratamiento de esta enfermedad), a veces pueden tener consecuencias muy negativas tanto en el órganos transplantado (pérdida del órgano trasplantado) como en la sobrevida del paciente (muerte).
c. Riesgo aumentado de diabetes. Parece paradójico, pero los medicamentos que se administran en el período post-transplante pueden predisponer a desarrollar diabetes tipo 2 (más conocida como diabetes del “adulto”, por resistencia a la acción de la insulina en los tejidos periféricos). No obstante, generalmente este problema puede ser controlado al disminuir las dosis de los diferentes inmunosupresores (especialmente los esteroides) y al controlar el exceso de peso, realizando actividad física, dieta, etc. La presencia de esta complicación puede llevar al uso de insulina para mantener las glucemias en niveles aceptables, aún cuando el páncreas trasplantado funcione normalmente. Generalmente, el uso de insulina es temporario.
d. Nefrotoxicidad. Parece aún más paradójico que los mismos medicamentos que se supone deben permitir que los riñones transplantados duren por más tiempo, sean justamente tóxicos para éstos. Este problema es complejo, pero generalmente puede ser manejado disminuyendo las dosis de los inmunosupresores o intercambiándolos por unos que no presentan tanta toxicidad renal (aunque en contrapartida, tienen otros efectos colaterales). Evidentemente, a juzgar por los excelentes resultados en los casos de transplante renal aislado y de riñón y páncreas, dicha toxicidad no influye significativamente en la sobrevida de la mayor parte de los riñones transplantados, aunque puede llevar a que la vida útil de éstos se vea reducida en algunos casos en particular.
e. Hipertensión arterial. Esto es un poco consecuencia de la toxicidad renal de estos medicamentos. Afortunadamente, hay medicamentos que permiten muy eficientemente manejar este problema, aunque es importante que el paciente cumpla también con una dieta con bajo contenido de sal, realice actividad física, controle su peso, y principamente concurra al seguimiento médico según la frecuencia indicada por el profesional, cumpliendo las indicaciones.
f. Hiperlipidemia e hipercolesterolemia. El aumento de los lípidos y del colesterol en la sangre son problemas comunes luego de un transplante, especialmente para algunos tipos de inmunosupresores. Generalmente es de fácil manejo, pero una vez más, es importante que el paciente procure mantenerse en un peso adecuado, realice actividad física y tome los medicamentos según lo indicado en cada caso.
g. Efectos neurológicos. Algunos inmunosupresores, como la ciclosporina (SANDIMUN NEORAL®) y el tacrolimus o FK-506 (PROGRAF®), pueden producir temblores, confusión, transtornos en el habla y convulsiones como los más importantes. Estos efectos colaterales son en general leves, desaparecen o mejoran sustancialmente con el tiempo y dependen de la dosis de dichos medicamentos (disminuyen en forma paralela con la dosis). Afortunadamente, contamos hoy con una variedad de inmunosupresores que nos permite intercambiar los medicamentos a medida que se presentan problemas con alguno de ellos en particular.
h. Efectos cosméticos. La ciclosporina puede inducir el crecimiento de las encías (lo cual es conocido como “hipertrofia gingival”). Este efecto es raro en nuestros días, debido a que la dosis que se utiliza de este medicamento es mucho menor que décadas atrás. El tacrolimus (FK-506) prácticamente no posee dicho efecto colateral, si bien es de la misma familia de medicamentos que la ciclosporina. Una vez más, principalmente la ciclosporina, puede producir un crecimiento excesivo del vello de todo el cuerpo y del cabello (aún en mujeres), lo cual se conoce como “hipertricosis”. Dicho efecto prácticamente es inexistente con el FK-506. Finalmente, principalmente el FK-506 puede producir caída del cabello. Aunque generalmente ésta es leve y transitoria, puede llegar a ser importante. En los casos más graves y persistentes, se puede intercambiar este medicamento por otros que no tienen dicho efecto colateral.
i. Diarrea y vómitos. El micofenolato (MYFORTIC® o CELLCEPT®), uno de los principales inmunosupresores, puede producir estos síntomas, los cuales generalmente responden a una baja o fraccionamiento de la dosis del medicamento. En los casos más graves resistentes a dichas maniobras terapéuticas, se puede intercambiar este medicamento por otros que no presentan dicho efecto colateral (azatioprina, IMMURAN®).
j. Aumento de peso. Principalmente los esteroides pueden producir algún aumento de peso en el período post-transplante inmediato (y pueden redondear el contorno de la cara, produciendo una cara con aspecto de “luna llena”), debido fundamentalmente a que producen retención de sal y agua. A medida que se van bajando las dosis con el correr de las semanas, este problema prácticamente desaparece. El aumento de peso a largo plazo puede deberse más al incremento en el apetito debido a la mejora en la sensación de bienestar del paciente así como a otros factores metabólicos, y también al sedentarismo (falta de actividad física).
k. Disminución en la capacidad de cicatrización. Este efecto es producido fundamentalmente, aunque en forma leve, por los esteroides (METICORTÉN®). También, y se debe avisar al cirujano siempre antes de un procedimiento quirúrgico, la RAPAMICINA (o SIROLIMUS) y el EVEROLIMUS (inmunosupresores de la familia de los inhibidores del mTOR) afectan severamente la capacidad de cicatrización y deberían ser suspendidos (y quizás reemplazados por algún otro inmunosupresor, como la ciclosporina o el tacrolimus) como mínimo una semana antes de cualquier cirugía.
l. Otros, como por ejemplo insomnio, ansiedad, cefalea, síndrome urémico-hemolítico, leucopenia, aplasia medular, etc.
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¿Qué debo tener en cuenta con respecto a la medicación?
• Tomar cada medicación a la misma hora todos los días
• Tener una lista de los medicamentos a tomar con la dosis respectiva y la hora a la que debe ser ingerido cada uno
• Aprender y familiarizarse con el nombre GENÉRICO (nombre de la droga) y el NOMBRE COMERCIAL de cada medicación, y anotar AMBOS nombres en la lista de los medicamentos antes explicada
• Si se olvida de tomar una dosis, nunca tomar una doble dosis de la medicación para “compensar”. Saltearse la dosis de un medicamento una sola vez no trae ninguna consecuencia adversa. Eventualmente consultar con los médicos del equipo de transplante ante cualquier duda.
• No tomar medicaciones nuevas (antibióticos, analgésicos, etc.) sin haber consultado expresamente con los médicos del equipo de transplante, especialmente respecto de drogas que no necesiten receta, debido a que pueden interferir con los medicamentos inmunosupresores
• No romper las pastillas antes de ingerirlas, excepto que así haya sido indicado por los médicos del equipo de transplante, debido a que esto puede hacer que la droga no se absorba correctamente
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¿Qué recomendaciones debo seguir para tomar los medicamentos?
• Tomar el tacrolimus (FK-506, PROGRAF®) con el estómago vacío, dado que esto mejora su absorción (idealmente una hora antes de ingerir alimentos)
• Tanto el tacrolimus como la ciclosporina y el micofenolato (MYFORTIC® o CELLCEPT®) se toman cada 12 horas
• La toma de tacrolimus (PROGRAF®), ciclosporina (SANDIMUN NEORAL®) o everolimus (CERTICAN®) debe ser realizada a las 8:00 y a las 20:00 horas, SIN EXCEPCIÓN. La toma de rapamicina debe ser a las 8:00 horas (se toma una vez al día solamente), SIN EXCEPCIÓN.
• La DOSIS MATINAL de tacrolimus, ciclosporina, everolimus o rapamicina debe ser tomada LUEGO DE QUE SE HAYA REALIZADO EL DOSAJE DE LA DROGA EN SANGRE.
• Traiga el tacrolimus y ciclosporina al hospital y tome el medicamento luego de que se le haya extraído sangre para el dosaje del mismo. Traiga todos los medicamentos cada vez que concurra al médico, al menos en las consultas iniciales post-transplante. A medida que se haya familiarizado más con los medicamentos, se le dará más independencia con el manejo de los mismos.
• Si va ser sometido a una cirugía y está indicado el ayuno, tome los medicamentos en los horarios habituales con un pequeño trago de agua.
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¿Cómo debo almacenar los medicamentos?
• Guardar los medicamentos en su envase original debido a que éste muestra siempre la fecha de vencimiento.
• Asegurarse de que estén adecuadamente cerrados.
• Almacenar los medicamentos en un lugar fresco (< 25° C), seco y oscuro (lejos de la luz solar).
• No almacenar los medicamentos en el baño, debido a que la humedad puede afectarlos.
• Mantener los medicamentos lejos de los niños.
• No almacenar medicamentos en el automóvil.
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¿Qué recomendaciones generales debo tener respecto de los medicamentos?
• Aprenda todo lo que pueda sobre sus medicamentos (formas de presentación, posología, efectos secuandarios y colaterales, etc.). Consulte con el equipo de transplante ante cualquier duda o para obtener información general.
• Utilizar recordatorios que ayuden a tomar los medicamentos, como alarmas de reloj o agendas electrónicas, o un simple calendario con horarios.
• No tema trabajar con el equipo de transplante en la creación de un esquema de toma de medicamentos que se acomode a su ritmo o estilo de vida.
• MANTENGA UN ESTRICTO CONTROL SOBRE SU RESERVA DE MEDICAMENTOS (ESPECIALMENTE SI VA A REALIZAR ALGÚN VIAJE), especialmente porque los medicamentos inmunosupresores (o para profilaxis de infección por CMV) son proveídos por las obras sociales y éstas tienen un tiempo de demora tanto para procesar los pedidos de medicamentos como para disponer de los mismos (muchas veces éstos deben ser enviados desde Buenos Aires). Para no quedarse sin medicamentos, SIEMPRE CONVIENE TENER UNO O DOS ENVASES DE MÁS CON LOS MEDICAMENTOS INMUNOSUPRESORES ESPECIALMENTE. SIEMPRE ANTICIPARSE Y SER PREVISOR ANTE ESTAS EVENTUALIDADES. Eventualmente, si anticipa que va a quedarse sin medicamentos inmunosupresores y su obra social no va a llegar a proveérselos en tiempo y forma, contáctese con el equipo de trasplante; es muy probable que se le puedan proveer muestras de la medicación hasta que la medicación sea provista por su obra social (y devolviendo al hospital los medicamentos oportunamente provistos).
• Conozca los mecanismos de funcionamiento administrativo de su obra social (trate de establecer un contacto dentro de la misma, aprender nombres de personas, conocer formularios de medicamentos y procedimientos, horarios y días de trabajo, etc.) rápidamente desde el momento o INCLUSIVE ANTES DEL TRANSPLANTE. Recuerde que desde el momento del transplante mismo hasta el alta pueden transcurrir tan sólo 7 a 10 días, y que antes de irse de alta idealmente debe disponer de todos los medicamentos que consumirá en su hogar. De no ser así, el hospital le proveerá de los medicamentos inmunosupresores hasta transcurridos 30 días del trasplante, pudiendo el paciente devolver los mismos al hospital una vez que la obra social lo haya provisto de la medicación.
• Pida ayuda a su familia y amigos eventualmente. El tener una red de contención le ayudará a llevar adelante el trabajo de tomar y administrar los medicamentos más fácilmente
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Quizás lo más angustiante de cualquier transplante en general sea la espera. Afortunadamente, para el transplante renopancreático no es demasiado larga, promediando los 6 a 12 meses (lo cual resulta ser mucho menor que el tiempo de espera para un transplante renal, que ronda los 5 años en promedio). Generalmente, los donantes para transplante renopancreático son muy seleccionados, por lo que generalmente cuando se acepta un donante renopancreático, esto ha implicado rechazar varios otros que no resultaron aptos para este tipo de transplantes.
Aunque es importante recalcar que desde el mismo momento en que un paciente es colocado en lista de espera puede “aparecer” un donante adecuado. Contra la espera no hay nada que pueda hacerse, pero sí el paciente puede contribuir a aumentar las chances del transplante cuidándose y cumpliendo estrictamente con las indicaciones médicas, ya que una infección en un pie o cualquier tipo de descompensación aguda estando en lista de espera pueden contraindicar el transplante momentáneamente y por lo tanto desperdiciar una oportunidad tan valiosa como la disponibilidad de un donante de buenas características como lo requiere un transplante de este tipo.
También es importante el estar siempre disponible o ser “localizable” fácilmente en cualquier momento del día y cualquier día del año, dado que el INCUCAI puede ofrecer un donante en cualquier momento y sin previo aviso, y además, contar con un medio de transporte seguro desde el lugar de residencia al Hospital Privado de Córdoba, dado que los tiempos desde que se recibe el aviso de la disponibilidad del órgano hasta el trasplante son bastante acotados.
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Cellcept 500 mg |
Certican 0,5 mg |
Certican 0,25 mg |
Certican 0,75 mg |
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Meticorten 5 mg |
Metilpres 5 mg |
Myfortic 180 mg |
Myfortic 360 mg |
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Prograf 1 mg |
Prograf 5 mg |
Rapamune 1mg |
Rapamune 2 mg |
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Sandimmun Neoral 25 mg |
Sandimmun Neoral 100 mg |
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