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La fibrilación auricular (FA) es la principal causa de consultas en urgencias e internaciones por causa arrítmica en la actualidad.
En estudios poblacionales, se ha observado que la FA se asocia a un aumento del riesgo a largo plazo de accidentes cerebrovasculares (ACV), insuficiencia cardíaca (IC) y de mortalidad por todas las causas.
La tasa de mortalidad en pacientes con FA es alrededor del doble que en los pacientes con ritmo sinusal normal. Por otro lado, la tasa de ACV en los pacientes con FA sin enfermedad valvular es siete veces más frecuente con respecto a los pacientes en ritmo sinusal, mientras que en la población con FA asociada a enfermedad valvular reumática, los ACV son 17 veces más frecuentes en comparación con controles ajustados con edad.
La FA, ya sea paroxística o persistente, constituye una enfermedad crónica con una alta probabilidad de recurrencia en la mayoría de los pacientes. Por lo tanto, en algún momento de su evolución se hace necesario el tratamiento profiláctico antiarrítmico farmacológico para mantener el ritmo sinusal, eliminar los síntomas, mejorar la capacidad de ejercicio y el funcionamiento hemodinámico y prevenir la disfunción del ventrículo izquierdo.
Hasta hace pocos años el tratamiento de la FA se basaba en anticoagulación y drogas antiarrítmicas, pero éstas no solo son parcialmente efectivas sino que, además deben considerarse sus potenciales efectos adversos.
El tratamiento farmacológico ha mostrado los mayores fracasos en el intento de mantener el ritmo sinusal en pacientes con FA, con tasas de recurrencias que oscilan entre el 40% y el 80%.
En los pacientes sin cardiopatía o con formas leves, las drogas antiarrítmicas de clase I son las ideales por el menor riesgo proarrítmico y mejor tolerancia, pero su eficacia es menor del 40%.
Sin dudas, la amiodarona es el antiarrítmico más eficaz utilizado. Aun así, en el estudio CTAF, el 35% de los pacientes que estaban tratados con esta droga, tuvo recurrencia de la FA; el principal inconveniente de este fármaco son los problemas de toxicidad. En tratamientos a largo plazo, hasta del 30% de los pacientes presenta efectos adversos serios, entre ellos: fibrosis pulmonar el 3%, trastornos cutáneos graves el 4,5%, y trastornos neurológicos u oculares el 2%.
Gracias a nuevos conocimientos sobre el origen y mantenimiento de la FA y al desarrollo de la técnica de ablación con catéter, ésta estrategia ya se ha ganado un lugar en las guías de actuación para pacientes con esta arritmia.
En todos los estudios aleatorizados de alto poder estadístico realizados hasta la fecha (más de 2000 pacientes incluidos: RAAFT, CACAF, APAF, Milan study, PABA CHF), la tasa de éxito de la ablación por radiofrecuencia en la mantención del ritmo sinusal es de 78%, y este porcentaje de éxito es constante en todos los laboratorios siempre que se realice por personal entrenado y con equipamiento adecuado.
De acuerdo a los conocimientos actuales y en base a las últimas guías de actuación médica la ablación con catéter de la FA esta indicada en pacientes sintomáticos refractarios a tratamiento médico con múltiples episodios de fibrilación auricular.
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