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EDITORIAL
El insomnio es un trastorno que afecta a personas de todas
las edades, su origen y duración pueden ser variables.
En este número, le contaremos las diferentes formas
en que se desarrolla esta enfermedad, su relación con
determinadas condiciones médicas y con otros trastornos
del sueño. También cuáles son los distintos
tratamientos a su alcance y distintas medidas para lograr
una higiene del sueño.
Respondiendo
a las preguntas de nuestros lectores, explicaremos qué
es y cuáles son las causas del dolor abdominal, cuándo
es conveniente consultar con un profesional y cuáles
son los diferentes métodos de diagnóstico.
Además,
a través de una serie de ejercicios y reglas a tener
en cuenta a la hora de realizar nuestras actividades cotidianas,
le enseñaremos cómo aliviar el dolor lumbar
y mantener una espalda saludable .
Departamento
de Docencia e Investigación
Hospital Privado Centro Médico de Córdoba.
Nota Central:
INSOMNIO
¿QUÉ
ES?
El insomnio se define como la dificultad para iniciar y/o
mantener el sueño, o la presencia de un sueño
poco reparador. Este trastorno afecta a todos los grupos etarios,
aunque su incidencia aumenta con la edad y, entre los adultos,
afecta a las mujeres con más frecuencia que a los hombres.
De acuerdo a su duración, se puede considerar un insomnio
transitorio cuando los síntomas duran menos de una
semana; insomnio a corto plazo si se dan entre una y tres
semanas, y crónico si dura más de tres semanas.
CAUSAS
El insomnio puede ser causado por múltiples
condiciones médicas, psiquiátricas
o situacionales, y por trastornos primarios del sueño.
El estrés, provoca con más frecuencia insomnio
agudo o de corto plazo, que en ocasiones pude convertirse
en crónico. El insomnio crónico por el contrario,
suele estar vinculado a condiciones médicas o psicológicas-psiquiátricas
subyacentes.
Las condiciones médicas más
comunes que pueden desencadenar insomnio son: los síndromes
de dolor crónico o de fatiga crónica, insuficiencia
cardiaca congestiva, dolor de pecho nocturno de la enfermedad
cardíaca, reflujo esofágico, enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC), asma con síntomas
respiratorios nocturnos y enfermedades neurodegenerativas
como la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
También cuadros de ansiedad, depresión, estado
bipolar o esquizofrenia se vinculan frecuentemente con insomnio
crónico.
De
la misma manera, ciertos medicamentos se asocian a este trastorno
como algunos descongestivos y antigripales, antiasmáticos,
antihipertensivos y estimulantes, al igual que el consumo
de cafeína, nicotina, chocolate y alcohol.
En ocasiones, el insomnio se debe a una “mala higiene
del sueño”, en la que el individuo tiene hábitos
inadecuados antes de dormir que no le permiten luego conciliar
el sueño.
En
ausencia de una enfermedad de base, algunos trastornos
primarios del sueño se relacionan con el insomnio,
que en estos casos suele ser crónico o de larga duración.
Entre estos trastornos primarios del sueño se encuentran
el “Síndrome de piernas inquietas” (SPI),
el síndrome de apnea central y los trastornos del ritmo
circadiano (alteraciones del reloj biológico).
En
el SPI existe la sensación de hormigueos
en las piernas al inicio del sueño, durante el reposo,
que a veces se alivia con movimientos de los miembros involuntarios
y repetitivos durante el sueño. En este caso puede
ocurrir dificultad en el inicio o mantenimiento del sueño,
o ambos.
En
las alteraciones del ritmo circadiano existen
horarios de sueño inadecuados o un patrón de
sueño irregular, con síntomas diurnos y nocturnos.
Entre ellos se encuentran:
Síndrome
de retraso de fase de sueño (SRFS). Se caracteriza
por la incapacidad para conciliar el sueño y el despertarse
en horas socialmente inaceptables en forma persistente. Los
individuos con SRFS se duermen en horas de la madrugada y
se despiertan luego del mediodía o en horas de la tarde.
Este síndrome puede confundirse con insomnio porque
quienes lo padecen permanecen despiertos hasta altas horas
de la noche. Sin embargo, una vez dormidas las personas con
SRFS son capaces de mantener y tener tiempos normales de sueño
total.
Adelanto
de la fase de sueño. Es un cuadro opuesto
al anterior en el cual el individuo se duerme y se despierta
temprano (el despertar ocurre entre las 03.00 y 05.00 hs.
de la madrugada). El paciente no experimenta dificultades
para mantener su sueño, pero le es muy difícil
acostarse y levantarse más tarde. El adelanto de la
fase de sueño también puede confundirse con
insomnio por el característico despertar en la madrugada.
Se produce con menos frecuencia que el SRFS y se observa más
comúnmente en individuos de edad avanzada y en personas
con depresión.
Patrón
irregular de sueño. En esta alteración
se observa la pérdida total del ritmo circadiano, con
horarios de sueño–vigilia desorganizados y fragmentados.
Los registros de sueño diario demuestran irregularidad
también de las actividades realizadas durante el día,
incluyendo la alimentación.
Son síntomas comunes en estas personas: dificultad
para iniciar y mantener el sueño o un sueño
no reparador, somnolencia diurna, falta de concentración,
deterioro del rendimiento incluyendo disminución en
las habilidades cognitivas, pobre coordinación psicomotora,
cefalea y trastornos gastrointestinales.
SÍNTOMAS
Y CONSECUENCIAS
Por lo general, son los síntomas diurnos asociados
a un mal sueño los que llevan al individuo a la consulta
médica. Son síntomas en estos casos los trastornos
de memoria, irritabilidad, deterioro de la coordinación
motora (cuando ésta habitualmente es coordinada), dificultades
en la interacción social, laboral y familiar, falta
de concentración o atención con riesgo de accidentes
por fatiga o pobre coordinación, asociadas a la privación
del sueño.
TRATAMIENTO
El objetivo principal del tratamiento para el insomnio debe
dirigirse hacia la búsqueda de la causa, ya que el
tratar sólo los síntomas sin abordar la causa
principal, rara vez tiene éxito. Para ello, es necesario
realizar una historia médica y examen clínico
completo tendientes a identificar enfermedades asociadas,
hábitos de sueño inadecuados o medicamentos
usados. Si se sospecha de algún trastorno primario
del sueño puede ser necesario realizar un estudio (Polisomnografía
nocturna*) aunque por lo general, no es necesario
realizarlo a pacientes con insomnio.
En
general, el insomnio transitorio se resuelve cuando se elimina
o se corrige el factor, y generalmente no es un motivo de
consulta. La mayoría de las personas buscan atención
médica cuando el insomnio se hace crónico.
Generalmente,
el tratamiento del insomnio implica adoptar medidas farmacológicas
y no farmacológicas, y lo mejor es adaptar el tratamiento
para cada paciente sobre la base de la causa potencial.
A-Tratamiento
no farmacológico o Terapia Cognitiva Conductual
incluye terapia de relajación, control de estímulos,
restricción e higiene del sueño.
La
Terapia de Relajación consiste en medidas
tales como la meditación y la relajación muscular
o escuchar música relajante antes de ir a la cama.
El Tratamiento de control de estímulos
son algunos pasos simples que pueden ayudar a los pacientes
con insomnio crónico como:
-Ir a la cama sólo cuando se tiene sueño
-Si no se logra dormir en 20 minutos después de acostarse,
levantarse, dirigirse a otra habitación y reanudar
las técnicas de relajación
-Poner el despertador a la misma hora cada mañana,
inclusive los fines de semana. Levantarse cuando suene el
despertador
-Evitar dormir la siesta durante el día
La restricción del sueño es
la limitación del tiempo en la cama sólo para
dormir y levantándose si no se logra. Esta medida puede
mejorar la calidad de sueño a la noche siguiente a
causa de la privación de sueño durante la noche
anterior.
Medidas de higiene del sueño
•
Dormir lo necesario para sentirse descansado y no quedarse
dormido
• Hacer ejercicio con regularidad al menos 20 minutos
al día, preferiblemente 4 a 5 horas antes de acostarse
• Evitar forzar el dormir
• Mantener un horario regular para acostarse y levantarse,
inclusive los fines de semana
• Establecer una rutina relajante a la hora de acostarse
• No tomar bebidas con cafeína después
de la tarde (por ejemplo te, café, mate, algunas bebidas
gaseosas, chocolate)
• Evitar bebidas alcohólicas antes de ir a la
cama
• No fumar, sobre todo en la noche
• No ir a la cama con hambre, aunque deben evitarse
comidas abundantes y excesiva ingesta de líquidos antes
acostarse
• No llevar trabajo a la habitación. Evitar comer,
leer y mirar televisión en la cama
• Controlar el medio ambiente: luz, ruido y la temperatura
ambiente elevada pueden perturbar el sueño.
• Utilizar el cuarto solo para dormir y mantener relaciones
sexuales
• No ir a la cama con preocupaciones, tratar de resolverlas
antes de ir a dormir
B-Tratamiento farmacológico. Existen
numerosos medicamentos para tratar el insomnio, como sedantes
benzodiazepinicos, hipnóticos no benzodiazepinicos
(Zolpidem, Zopiclona, Eszoplicona y Zaleplom), antidepresivos,
entre otros. La elección del fármaco depende
de cada caso en particular.
No se debe perder la esperanza si el primer medicamento no
da los resultados deseados, o si experimenta efectos secundarios
o inquietudes ya que existen varias opciones de disponibles.
*La
polisomnografía es el estudio por excelencia
en el diagnóstico de enfermedades relacionadas al sueño.
Realizado por técnicos especializados y luego informado
por médicos entrenados en medicina del sueño,
consiste en grabar durante por lo menos seis horas, las diferentes
funciones que ocurren durante el sueño: actividad electroencefálica,
ronquido, actividad respiratoria, saturación del oxígeno,
actividad cardiaca y muscular de un paciente dormido. Aunque
no es realizado habitualmente en un paciente insomne, este
estudio se indica para detectar otras alteraciones del sueño
que traen al paciente a la consulta como el ronquido, apnea
de sueño, epilepsia, movimientos periódicos
de piernas, trastornos conductuales durante el sueño,
entre otros.
¿Consultas
sobre este artículo? Escríbanos a servineurohp@gmail.com
Dra.
Cecilia Lucero
Servicio de Neurología
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¿QUÉ
ES EL DOLOR ABDOMINAL? ¿ES PELIGROSO?
Otros nombres: Dolor de barriga, Dolor
de estómago, Dolor de panza
El abdomen se extiende desde el borde inferior
de las costillas hasta la ingle. Aunque algunas personas
lo llaman estómago, el abdomen contiene muchos otros
órganos importantes y el dolor puede provenir de
cualquiera de ellos; incluso puede comenzar en algún
otro lugar como el pecho, por ejemplo.
Normalmente,
no nos percatamos de ninguna de las acciones de los órganos
interiores del abdomen, ni de las molestias producidas por
actividades tales como la ingestión de alimentos,
el tránsito de éstos a través de los
intestinos o los movimientos intestinales. Los nervios controlan
constantemente las actividades del cuerpo de manera que,
cuando estos mensajes se transmiten al cerebro y llegan
a la consciencia de la persona como sensaciones desagradables,
es posible sentir dolor o malestar.
El dolor puede surgir desde cualquier estructura interior
del abdomen o de la pared abdominal.
Algunas de las causas más frecuentes son: causas
no abdominales; dolor abdominal o de la pared torácica;
condiciones inflamatorias del abdomen superior; problemas
funcionales del abdomen; problemas vasculares; condiciones
inflamatorias en la porción media e inferior del
abdomen; obstrucción intestinal.
Además, los mensajes de dolor que se originan en
el pecho, espalda o pelvis pueden a veces percibirse como
procedentes del abdomen
¿Cuándo
preocuparse por un dolor abdominal?
Nunca es normal sentir dolor, pero no siempre se trata de
una emergencia médica. Debe conversar con su médico
respecto a un dolor leve o crónico, no relacionado
con señales de peligro (“banderas rojas”),
cuando sea conveniente para usted. No obstante, no espere
sentir un dolor fuerte para realizar la consulta.
Entre las “banderas rojas” que deben propiciar
una conversación con su médico están:
fiebre, diarrea, estreñimiento persistente, sangre
en las heces, náusea o vómito persistente,
vómito con sangre, barriga muy adolorida, ictericia
(piel de color amarillo) o hinchazón del abdomen.
¿Cómo
se determina la causa del dolor abdominal?
El historial clínico del paciente es la información
más útil con la que cuenta el médico
para determinar la causa del dolor abdominal. Asimismo,
las características del dolor (si es agudo o sordo,
tipo cólico, para retorcerse, ardiente, desgarrador,
penetrante), y la ubicación y relación con
los alimentos o movimientos intestinales son indicios importantes.
Otros factores que son igualmente útiles incluyen
el patrón del dolor, duración, irradiación
(propagación) hacia otras zonas del cuerpo y su relación
con otros síntomas como ictericia (piel amarilla),
náusea, vómito, sangrado, diarrea y estreñimiento.
Los hallazgos durante el examen físico también
son de utilidad y entre ellos están las zonas sin
dolor, la presencia o ausencia de ruidos intestinales o
distensión abdominal, masas, agrandamiento de órganos
y evidencia de sangre en las heces.
De acuerdo al historial clínico y al examen físico,
el médico podrá (o no) tener una idea clara
sobre la causa del dolor. En ciertas ocasiones, se establece
un diagnóstico y se inicia el tratamiento. En otras
circunstancias, se aplican pruebas de diagnóstico
para confirmar o excluir un diagnóstico específico.
A tal efecto, pueden solicitarse varios exámenes,
entre los cuales encontramos los análisis de sangre,
muestras de orina y heces, radiografías del abdomen
y endoscopía como los más frecuentes.
Más allá de toda la tecnología disponible,
en la mayoría de pacientes se puede establecer una
causa para el dolor abdominal mediante el historial clínico,
examen físico y pocos análisis simples. No
todos los pacientes necesitan una serie completa de pruebas
de diagnóstico.
Dra.
Silvia Bertola
Servicio de Gastroenterología
Hospital Privado
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| CONSEJOS
PARA ALIVIAR EL DOLOR LUMBAR
La
Columna Vertebral es una estructura mecánica que combina
la rigidez de las vértebras y la elasticidad de ligamentos
y músculos que le dan movilidad. Soporta peso como
un pilar y cada vez que nos ponemos de pie o nos sentamos,
nuestra espalda trabaja con la gravedad, mas aún si
en nuestras actividades diarias cargamos elementos pesados
o adoptamos posturas incorrectas.
Por esto y otros factores como el envejecimiento distal, aumento
de tensión muscular, stress, la columna vertebral duele.
Se debe enfrentar esta situación en forma activa y
dinámica a través de un programa de ejercicios
y de higiene postural que ayudan a disminuir el dolor y mejorar
las condiciones físicas para afrontar las actividades
de la vida diaria.
El movimiento favorece la nutrición de las estructuras
de la columna vertebral, mientras que la calidad de la musculatura
abdominal marca la resistencia de la columna.
Los
ejercicios más importantes para una espalda saludable
son aquellos que le permiten mejorar sus facultades físicas:
1. Ejercicios aeróbicos como nadar, caminar, andar
en bicicleta, bailar, deben durar de 20 a 30 minutos, todos
los días.
2. Ejercicios que aumentan la fuerza y flexibilidad de los
músculos que estabilizan la columna lumbar: abdominales,
glúteos, dorsales.
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1-Enderezar
la espalda contrayendo los músculos abdominales
y los glúteos |
| 2-Llevar
una rodilla al pecho hasta sentir un estiramiento confortable
en la zona ingferior de la espalda y en lo glúteos.
Repetir con la zona opuesta. |
| 3-Llevar
ambas rodillas al pecho hasta sentir un estiramiento confortable
en la zona inferior de la espalda, mantener la espalda
relajada. |
| 4-Llegar
abajo a lo largo de la pierna hasta sentir un estiramiento
confortable en la parte posterior del muslo. Asegurarse
de mantener la rodilla extendida. |
REGLAS
A OBSERVAR
1.
El descanso es la regla de oro de la espalda cansada y dolorosa.
Recostarse de 10´ a 20´ por lo menos una vez en
el día.
2. Para agacharse
flexionar caderas y rodillas, y no el tronco.
3. En las actividades cotidianas, cambie la posición
de cuerpo frecuentemente y/o camine por el lugar, sin dejar
pasar más de 30´ en una postura estática
(sentado / de pie).
4. Utilizar una
tarima lo más frecuentemente posible. No se estire.
5. En los ejercicios
de gimnasia, evitar los movimientos extremos de flexión
y de extensión.
6.
Contraer los músculos abdominales cada vez que realiza
un esfuerzo.
Lic.
Erica Abudi
Servicio de Medicina del Ejercicio y Rehabilitación
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